Rubalcaba: el Presidente que España necesita en una situación difícil en España y en el mundo

Intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba en la clausura de la Conferencia Política

Madrid, 2 de octubre de 2011

Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato a Presidente de Gobierno

Compañeros y compañeras, amigos y amigas, muchas gracias. Lo primero que debo hacer al comenzar esta intervención es daros las gracias a los que habéis trabajado en ella, en la conferencia, y deciros ha sido un buen trabajo, un excelente trabajo. Y estoy profundamente agradecido por lo que habéis hecho todos, aunque nombraré a dos o a tres personas.

Al presidente, al que tengo que agradecer también el cariño de la presentación. El cariño, que es muy importante, mucho. El cariño, Pepe, que se te nota.

A Cristina, que ha sido la ponente, y al resto de los ponentes. Cristina ha trabajado muchas horas en esta conferencia.

Gracias a todos. Aprovecho para dar las gracias a todos los trabajadores, a todos los medios de prensa, a todos los que han permitido que estos días hayamos estado aquí, en este Palacio de Congresos, que ciertamente no tiene mucha eficiencia energética. Que nadie lo tome a mal, pero hemos pasado grandes calores y grandes fríos. Seguro que alguno hoy al llegar a casa lo nota, porque grandes calores y grandes fríos, grandes fríos.

Gracias a todos.

Escuchaba esta mañana a Cristina y recordaba que una conferencia como esta imaginó, soñó con una ley contra la violencia de género – ¿os acordáis?- con una ley de igualdad, y que mira por donde pocos meses después esas dos leyes estaban en el BOE. ¿Lo pilláis? Pues eso pensaba.

Dentro de unos días el Comité Federal aprobará el programa –está Jesús ultimando sus trabajos. Pero es verdad que la orientación, el camino, las directrices políticas se han establecido en esta conferencia que marca lo que queremos que España sea en el 2016, lo que queremos para nuestro país en la próxima legislatura.

Eso es lo que establece, y ahora lo que nos queda es aprobar  el programa y, sobre todo, darlo a conocer. Dar a conocer un programa. Un programa que sabéis tiene tres frases que me gusta repetir una y otra vez: ideas claras, propuestas claras y cuentas claras. Las tres cosas: ideas, propuestas y cuentas claras.

Un programa que está destinado a que lo conozcan los ciudadanos, y también a confrontar con el PP, a confrontar democráticamente con el PP, que eso son unas elecciones, un ejercicio de confrontación democrática.

Es verdad que confrontar con el PP y con Rajoy no siempre es fácil. Él ha estado todo el verano trabajando intensamente, intensamente. Y hay que reconocer que le ha rendido el trabajo, porque ha llegado y le han preguntado “oiga señor Rajoy y ¿usted cómo sacaría a España de la crisis?”. Y ha dicho depende, depende. Y claro, confrontar con depende es muy complicado, pero tenemos que hacerlo. Explicarlo y confrontarlo democráticamente con el PP. Esa es nuestra tarea en los próximos días. No es una tarea muy difícil –se recordaba aquí- pero lo ha hecho este partido históricamente. Tenemos muchos años, 132, y hemos pasado de todo. Hemos vivido en democracia y en dictadura, hemos ganado y hemos perdido, hemos gobernado y hemos estado en la oposición, hemos tenido buenos momentos y momentos durísimos. Pero siempre, siempre, hemos tenido algunas cosas, señas de identidad, código genético. Algunas cosas que han estado ahí.

Siempre hemos sido la opción de la izquierda española para gobernar. Nosotros, los socialistas. Y cuando los socialistas se alejan del gobierno, se aleja la izquierda del gobierno. Y cuando hay una alternativa a los socialistas al Gobierno,  esa alternativa siempre es la derecha.

Nosotros, el Partido Socialista, hemos sido un partido que hemos impulsado grandes transformaciones en nuestro país, grandes transformaciones, grandes cambios en nuestro país. Y eso también nos diferencia del PP. Gobernaron ocho años.  ¿Alguien recuerda alguna cosa?¿Alguien recuerda algo, algo parecido a la Sanidad obligatoria y gratuita para todos? ¿Algo parecido a las pensiones?. ¿Alguien recuerda algo del PP en esos ocho años?.

Hemos sido el partido de los derechos y las libertades, no sólo de los derechos políticos, que son muy importantes, de los derechos y las libertades que son tan importantes para la gente porque permiten que la gente viva como quiera, que tenga su propio proyecto vital. Hemos conseguido que todas las creencias sean legales, y que no haya ninguna creencia que sea la ley. Eso es lo que hemos conseguido

Un partido que ha defendido los derechos y las libertades, que ha defendido como nadie la igualdad de oportunidades y la cohesión social. Un partido que ha defendido los grandes acuerdos, los grandes pactos, que ha sido capaz de unir a los españoles cuando lo  hemos necesitado. Un partido que ha estado detrás de la Constitución, de los pactos autonómicos, de los grandes pactos sociales, del pacto antiterrorista. Un partido que ha sido capaz de unir a los españoles cuando los españoles lo hemos necesitado. Ese es el Partido Socialista.

Y esas son nuestras señas de identidad, las que están en este programa, en la ponencia que acabamos de aprobar. Esas son. Un partido que es la alternativa de la izquierda al poder. Un partido de grandes cambios,   un partido que defiende los derechos; un partido que ha peleado por la cohesión social, el partido de la igualdad de oportunidades, y un partido que defiende la unidad de los españoles cuando los problemas son serios. Un partido que ha sabido llamar a la grandeza de los españoles cuando los problemas son serios.

Ese es el PSOE. Con ese bagaje, con esas señas de identidad le vamos a pedir a los españoles, una vez más, su voto el día 20 de noviembre, en unas elecciones enormemente transcendentes.

Y no sé si lo que ahora voy a decir es algo exagerado, pero yo las siento enormemente transcendentes, Felipe, casi tanto como las del 77. Porque es verdad que estamos en una crisis económica muy profunda, global –después hablaré de ella. Una crisis que nos coloca ante una encrucijada. Tenemos que decidir cómo vamos a salir de la crisis. Y según como salgamos, estaremos definiendo el modelo de sociedad que queremos para el siglo XXI.

Esa es la encrucijada en la que estamos. Unas elecciones claves, unas elecciones- y os lo dije el 9 de julio- en las que lo que importa son la política y las ideas más que nunca, más que nunca. Esa es la encrucijada en la que estamos.

Oiréis lo contrario. Desconfiad. Quienes quieren prescindir de la política y de las ideas son siempre los mismos. ¿Sabéis quienes?. Los que tienen de todo. Esos son los que no necesitan las ideas y la política, los que tienen de todo. Desconfiad de ellos.

Una encrucijada que se juega precisamente en el tablero de la política, precisamente en ese tablero. Y os diré con quien estoy, con quién estamos.

Estamos con aquellos que quieren que gobiernen el mundo las instituciones democráticas,  y no esas instituciones económicas que se han hecho con mucho poder sin ningún control de los ciudadanos. Con esos estamos, con las instituciones democráticas.

Estamos con aquellos que quieren una salida justa de la crisis, una salida que piense en los que peor lo están pasando. Estamos con esos.

Estamos con aquellos que creen que el estado social es fundamental, que no podemos renunciar a ello, que los servicios públicos son básicos, que no es un lujo, que es lo que necesita el conjunto de los ciudadanos para salir adelante. Estamos con esos.

Estamos con aquellos, en fin, que quieren una Europa más fuerte, una Europa capaz de gobernar su propio destino, que eso es lo que nos estamos jugando. Ese es el dilema,  y con esos estamos.

En resumen. Estamos, estoy, por una salida en la cual está mucha gente aquí y fuera y fuera de aquí, en España y fuera de España. Una salida europeísta, una salida socialdemócrata, una salida modernizadora, compañeras y compañeros. Por esa salida estoy, por esa salida estamos. Esos son los valores y los principios por los que queremos que también se discuta en esta campaña electoral.

Han pasado muchas cosas desde el 9 de julio, me he referido a ellas en varias ocasiones. Han sido tres meses tremendos. Hemos descubierto la cara de esta crisis, una nueva cara de esta crisis económica global, que cambia vertiginosamente, que obliga a tomar decisiones rápidamente.

Hemos visto temblar los mercados internacionales. Hemos visto cuestionar la capacidad de pagar de un gran país, del primer país del mundo, de la primera economía del mundo. Hemos visto la desconfianza y el acoso sobre los mercados de deuda, sobre el español.

Y hemos visto, sobre todo –y esto es lo más importante- cómo las expectativas de nuestra recuperación poco a poco se iban diluyendo. Hemos perdido la confianza en la recuperación. Y todo ello nos ha retrotraído al clima de 2008, un clima de incertidumbre y de miedo. Esa es la situación en la que abordamos estas elecciones. Un clima de incertidumbre y de miedo.

Y fijaos, tenemos que tratar de explicarles a los españoles en qué tipo de crisis estamos, una vez más. Y yo para hacerlo os voy a traer un ejemplo que es probablemente lo que más me ha llamado la atención en este mes de agosto.

Hubo una agencia de rating que le quitó una “A” a la economía norteamericana. Y hubo muchas reacciones, entre ellas una reacción oficiosa del Gobierno chino. La última gran potencia comunista del mundo regañaba a la primera potencia capitalista del mundo y le decía: “te quitan la A porque te estás gastando mucho en protección social”. ¿Os dais cuenta?. La última gran potencia comunista del mundo le dice a la primera potencia capitalista “dónde vas, hombre, que te estás gastando mucho en protección social”. La realidad debajo de esto es que los americanos consumen y consumen productos chinos, y se endeudan para consumir productos chinos, y la deuda la financia China, que es la que da riqueza y la que tiene la deuda. ¿No os parece suficientemente representativo de que esto no se parece nada a lo que vivíamos?¿de que es verdaderamente  el mundo al revés? Pues en esas estamos, compañeras y compañeros, en el mundo al revés.

Por eso quiero hoy iniciar este discurso reafirmando tres cosas que dije también el 9 de julio y que me parecen fundamentales.

Primero, que estamos en una crisis global. Cuantas más veces lo digamos mejor, para que los españoles sepan realmente lo que nos estamos jugando. Estamos en una crisis global, una crisis profunda en la que van a cambiar muchas cosas: las formas de trabajar y producir, las formas de intercambiar los bienes y los productos. Va a cambiar nuestra vida. Estamos, como dice Felipe, en un cambio civilizatorio. Saldremos de la crisis y casi nada será igual.

La segunda cuestión que os quiero decir es que Europa tienen una crisis específica. Y tiene un origen de la crisis que se llama Grecia,  y un problema profundo que se llama gobernanza económica. Y mientras Europa no asuma eso, la solución de la deuda griega y la solución de su gobernanza económica no haremos nada.  Y cuanto antes lo hagamos mejor. O dicho de otra manera, cuanto más tardemos será mucho peor para Europa, y mucho peor para España.

Y tercero. En el año 2009 nos gastamos mucho dinero, quisimos reactivar la economía desde el sector público. Mucho dinero que elevó nuestro déficit. Y después de eso iniciamos un plan de austeridad que todos estamos cumpliendo, un plan de ahorro. Pero es verdad que existen dudas razonables que si igual que en 2009 quizá nos gastamos más de la cuenta, quizá ahora nos estemos pasando en la dosis de ahorro. Dudas razonables.

Y es sensato que lo pensemos. Que nadie me entienda mal. No estoy haciendo un llamamiento a bajar la guardia o los brazos en la lucha contra el déficit. En nuestra propuesta, en nuestro proyecto de consolidación fiscal. No. Lo que estoy diciendo es que igual tenemos que medir nuestro ritmo, los tiempos para conseguir que esta política de austeridad no sofoque nuestro crecimiento y por tanto la creación de empleo.  Eso es lo que estoy diciendo, que lo pensemos, que lo midamos.

Ha sido un verano complicado también para España, que ha visto cómo, al igual que el resto del mundo, nuestro crecimiento se ralentizaba o no subía tanto como queríamos,  y por tanto nuestra creación de empleo. No somos ajenos a lo que está pasando fuera. En todo caso, fijaos, las cosas este verano han tenido algunas particularidades positivas, desde luego  el turismo.

Me voy a referir a las exportaciones. Hemos exportado mucho más de lo que creíamos. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, España vende más de lo que compra. Y si lo digo aquí, es porque quienes han exportado son nuestros empresarios. Y si hemos exportado más, es porque hemos hecho bien las cosas. Porque hemos sabido competir, porque lo hemos hecho mejor. Y esa es la línea. Si hemos sabido exportar más,  es porque sabemos cómo salir de la crisis. Esa es la línea fundamental.

Un empresario vasco, al que he tratado mucho en los últimos años, el que me dijo lo más bonito que me han dicho nunca hablando de ETA, “gracias porque ahora puedo trabajar en crear empleo y riqueza”, ese me dijo una cosa sabia: “me he apretado el cinturón y he cogido la maleta”. Pues eso es lo que los empresarios españoles han hecho este mes. Sabemos cómo salir. Nuestras empresas saben cómo salir, cómo competir. Por tanto, no todo el verano ha ido mal. Hemos demostrado a todo el mundo, que no confiaba en ello, que sabemos competir, exportar y adaptarnos a esa situación nueva que estamos empezando a vivir.

El 20-N nos jugamos mucho. España se juega de qué lado está. Es verdad que la derecha española quiere hacernos creer que lo mejor que puede pasar en el futuro es volver al pasado. Es verdad que lo que Rajoy intenta transmitir es que los ocho años del gobierno de José Luis han sido un mal sueño, y que basta que lleguen ellos para que aparezca el 96 con todas las ventajas que aquello tuvo para los españoles. Y no se dan cuenta de que no todo fueron ventajas, ni de que aquello nunca más será posible.

Pero creo que debemos hacer nosotros nuestra propia lectura de estos últimos años. No la estamos haciendo. Aquí lo hicieron el viernes José Luis y Felipe. Es verdad que Aznar gobernó con el viento a favor y nosotros durante un tiempo, también. Pero hay una diferencia. Ellos crecieron y nosotros, más. Ellos crearon empleo, nosotros más. Ellos congelaron I+D y nosotros la duplicamos. Ellos no hicieron política social, nosotros, sí. Ellos dejaron las pensiones mínimas prácticamente con el mismo poder adquisitivo, y nosotros casi las hemos subido cerca de un 30%. Lo veis cómo no somos iguales, ni en el bienestar ni en el malestar. Ni cuando las cosas van bien, ni cuando van mal. No somos iguales. Y conviene que hagamos esta lectura.

No es lo mismo. Os prometí que escucharíamos a mucha gente. Y lo hemos hecho. Hemos visto a muchos colectivos, a muchas mujeres que han pasado por Ferraz y nos han dicho “cuidado, no podéis parar. Esto no está acabado”.

Y no vamos a parar. Yo no quiero hacer política para las mujeres. Yo lo que quiero es hacer política con las mujeres. Yo no quiero que las mujeres estén en política quiero que las mujeres decidan en política. Yo no las quiero a nuestro lado, yo las quiero en nuestro sitio.

He escuchado a muchas parejas. Parejas que tienen problemas para conciliar la vida laboral y familiar porque tienen horarios tremendos. Y han venido a decirnos que no pueden seguir así. Por eso nos tenemos que plantear este tema en serio. Tenemos que hablar de horarios, discutir colectivamente los horarios: horarios laborales, comerciales y escolares. Lo tenemos que hacer para que la gente pueda ver a sus hijos. Es un proyecto que llevamos en nuestro programa electoral y por el queJesús Calderalleva peleando unos cuantos años. No se trata de trabajar menos. Se trata de organizarnos mejor, que podemos.

He visto a muchos universitarios. Han hecho la carrera y me decían “hemos hecho todo lo que nos dijisteis. Hemos ido a la universidad, hecho máster, sabemos idiomas y ¿ahora qué?”. Les tenemos que dar una primera oportunidad, la merecen.

He visto a los rectores de las universidades. Hablaban maravillas de la universidad y sobre todo de su voluntad de implicarla en el cambio de modelo productivo, y tenemos que tener confianza en nuestra universidad. Vamos a depositar confianza en ella y a potenciar la investigación universitaria, la básica y la aplicada.

Vamos a hacer lo que hemos hecho estos ocho años. También con los jóvenes. Griñán me llevó a ver una empresa de aeronáutica que compite en todo el mundo, de chavales de treinta años y luego otra empresa, un laboratorio que compite en el mundo. Y os digo que vamos a ayudar a los emprendedores, a las empresas para que salgan y exporten. Lo vamos a recoger en nuestro programa electoral.

He visto empresas de economía social. Dos millones y medio de puestos de trabajo. Contamos con vosotros para salir de la crisis.

Hemos recibido muchas cartas. Miles de cartas, de correos. Y les quiero dar las gracias. Todas las hemos tenido en cuenta. A todas ellas hemos contestado, y por todas ellas estamos profundamente agradecidos.

Os decía que la crisis está siendo muy profunda. Hay gente que lo está pasando muy mal, pero es verdad que en España estamos resistiendo sin sufrir una auténtica fractura social. Hay un colchón social que permite que muchos ciudadanos hayan perdido el empleo, pero tengan su prestación, que a pesar de todo, con muchas dificultades, salgan adelante. Y lo tenemos que considerar.

Es verdad que la crisis ha creado mucha incertidumbre, pero nuestras políticas han traído muchas certezas: la seguridad de que cuando alguien pierde empleo, el Estado le socorre con subsidio. La seguridad de que, a pesar de cualquier cosa, sus hijos tienen escuelas de calidad. La seguridad de que si enferman, tienen buenos hospitales. Esa seguridad nunca les ha faltado. La seguridad de que, cuando se jubilen, tendrán una pensión digna con la que vivir sus últimos años. Esas seguridades se las hemos dado. Ha sido nuestra política.

Y ahora que vienen los otros en algunas CCAA parece que traen un paradigma según el cual, para recuperar la economía hay que recortar la sanidad y la educación. ¿De dónde han sacado esa malísima idea de que para recuperar la economía y crear empleo hay que reducir los servicios públicos y esenciales? Es justo al contrario, la reducción de esos servicios conduce a la injusticia social y a la ineficiencia económica. Esa es la gran batalla de estas elecciones también. Es justo así. Porque ya sabéis que cuando un hospital se deteriora, se deteriora la sanidad de los que menos tienen. Porque, los que más tienen, van a un médico privado o cambian de zona para vivir. Y en este mundo sabemos que desarrollo económico va junto a la cohesión social. Son inseparables. Pero ese es el dilema al que estamos enfrentados y ese es el dilema que vamos a discutir también en estas elecciones generales.

Voy a hacer una cosa que no quería hacer que es recortar. Voy a recortar mi discurso. Es lo único que voy a recortar.

Os voy a hablar de empleo, de sanidad, de educación, de igualdad, de pensiones y acabaré rápido.

Os hablaré de empleo. Lo decía Pepe Griñán, lo más urgente, lo más importante, me lo habéis oído decir muchas veces: vivimos una cierta paradoja, porque dicen los economistas, y tienen razón, para crear empleo tenemos que tener una economía sana y competitiva, es verdad. Pero al mismo tiempo, los españoles saben que estaremos saliendo solo cuando creemos empleo. En otras palabras, su capacidad de consumo empezará a crecer solo cuando creemos empleo, solo entonces cambiará el clima social. De acuerdo con esta teoría, que creo que es cierta, crear empleo se convierte en el principio y en el fin. Tenemos que crear empleo para estimular la recuperación, y tenemos que recuperar la economía para consolidar y crear ese nuevo empleo. Este es el principio y el fin, el motor del crecimiento y, al mismo tiempo, también es el efecto del crecimiento. Por eso hay que hacer un esfuerzo para crear empleo.

En esta tesis, tan sencilla, se basa nuestra propuesta de incentivar el empleo con recursos públicos, desde el Estado, desde la Administración. Y esta propuesta exige ingresos, ya sé que este tema hay gente que no le gusta, pero exige ingresos y ¿de quién? de quien más tiene. No de todos, de quien más tiene, ingresos de patrimonio de las grandes rentas, de las grandes fortunas, ingresos de quien tiene que echar una mano a quienes no tienen empleo. Ingresos de los bancos, de las cajas de ahorro. Les acabamos de hacer un préstamo, hace unos días, y lo devolverán con intereses y saldremos con beneficios. No vamos a perder dinero, les hemos echado una mano, y ¿nos es razonable entonces que cuando acabe la reestructuración y tengan beneficios devuelvan esa mano que les hemos echado para crear empleo para aquellos que más lo necesitan? ¿no os parece sensato?

A la hora de hablar de empleo hay que hablar de más cosas que de ingresos y recursos. Tenemos que hablar de la reforma laboral. Os voy a decir lo que vamos a hacer con la reforma laboral. La vamos a aplicar tal y como la hemos aprobado, porque es una reforma que camina como queremos que caminen las reformas laborales en España: más seguridad para los trabajadores, más flexibilidad para las empresas. No vamos a caer en los cantos de sirena de aquellos que dicen que hay que reformar la reforma sin haberla aplicado. No tiene sentido, tenemos que aplicarla para ver cómo funciona.

Hay cosas que no cuadran. En España hay alguna provincia que tiene una tasa de desempleo por debajo del 9%, y hay otras provincias que están por encima del 30% en tasa de desempleo: 9% y 30% con el mismo modelo de relaciones laborales ¿no os parece raro? ¿no será que hay otra cosa? ¿no será que en realidad lo que hay que hacer es investigar políticas industriales? ¿no será que lo que hay que hacer es exportar, no será que lo que hay que hacer es otra cosa? Por tanto, de todo esto, de exportaciones, innovación, de tecnología, de facilitar el trabajo a los emprendedores, de todo esto vamos a hablar para crear empleo y vamos a aplicar la reforma laboral. No nos negamos a hablar dentro de unos años si la reforma no funciona, pero a priori no. Apliquemos la reforma a fondo y después ya veremos, pero antes de hacer reformas de las reformas apliquemos las que ya tenemos.

La ponencia (de la Conferencia Política) recoge algo que me parece fundamental. Es una realidad, que no hay una política de empleo, que hay muchas políticas de empleo. No es la misma la política que tienes que emplear para reactivar la economía o la construcción, que la que tienes que hacer para mantener el empleo en el turismo. No es la misma política la que tienes que emplear para enfrentarte al problema del empleo en un sector que está creciendo, como las nuevas tecnologías o un sector de energías renovables, no es la misma que la que tienes que emplear en sectores maduros o que se te han venido a pique. Pues bien, para cada sector nosotros tendremos un programa de empleo en nuestro programa electoral. Para cada sector, un proyecto de empleo específico.

Hay tantas políticas de empleo como situaciones sociales hay. No es lo mismo el desempleo de un joven que no tiene formación, el de que acabó la carrera, o FP, que tiene un título que está deseando ejercitar. No es igual el empleo de una mujer que ha perdido su trabajo, por cierto, muchas veces por estar en edad de tener hijos, que el empleo de una persona que tiene 50 años, y que tiene un difícil reciclaje. Para cada sector hay que hacer un programa de empleo, una política de empleo diferente. Para cada uno de ellos habrá una política laboral diferente, tantas políticas de empleo como sectores y como situaciones sociales tenemos que acometer. Un verdadero programa para crear empleo, que no olvida que el empleo lo crean las empresas. Y por tanto, estamos pensando fórmulas para que haya más empresas, más emprendedores, más autónomos, más autoempleo, para que todo esto suceda. Facilitando la creación, homologando los trámites entre distintas comunidades autónomas, facilitando el crédito, que los emprendedores acudan al ahorro familiar, facilitando los préstamos a las Pymes, facilitando también los mecanismos de crecimiento de las empresas que son muy pequeñas en España, también las fórmulas para salir, para exportar. De todo esto estamos hablando en el programa electoral: crear empleo a través de la creación de empresas.

Os voy a decir lo que más me preocupa. Estos días que estoy mucho en la calle me he encontrado con mucha gente. Lo más duro es encontrarte con gente que no tiene trabajo, gente de mi edad, un poco más joven, como el otro día. Un señor que se me acercó en la calle, muy cerca de Ferraz, y me dijo: “Alfredo estoy listo, tengo 53 años, dónde voy a ir, estoy listo”. Y le dije, mira yo no te puedo prometer que mañana vamos a recuperar tu empleo, no te lo puedo prometer, sería mentira. Ahora, encontrarás empleo, solucionaremos el problema del empleo, tenlo por seguro y, entretanto, mientras estés parado, yo estaré a tu lado. Con los servicios de apoyo del estado, estaré a tu lado con el seguro de desempleo, te garantizaré la escuela de tus hijos y tendrás unos buenos hospitales por si te pones enfermo y siempre, siempre tendrás una pensión. Eso es lo que les tenemos que decir. Y siempre tendrás una pensión. No les vamos a engañar, no les vamos a decir que mañana vamos a crear millones de puestos de trabajo, no es verdad, no lo vamos a decir. Vamos a decirles que lo vamos a solucionar, que vamos a crear empleo, que saldremos de esta pero, sobre todo, les vamos a decir que, mientras salimos, estaremos a vuestro lado con subsidios de desempleo, con hospitales dignos para vuestra familia y siempre con una pensión digna para vuestra jubilación. Eso es lo que les vamos a decir, una y otra vez en este campaña electoral.

El empleo es nuestro gran problema, el gran problema nacional. El empleo es la mejor de las causas que podemos hacer nuestra. El empleo depende de todo el mundo un poco y de nadie todo. El empleo depende de las CCAA, de los sindicatos y de los trabajadores, de los partidos políticos, del Parlamento, del Ejecutivo, depende de mucha gente. Es un problema de todos que depende de todos. Exige unidad. Estamos diciéndole al mundo que nos tenemos que unir, que un país solo no va a salir de la crisis, y estamos haciendo políticas que no son unitarias, no tiene sentido. Además los españoles sabemos muy bien que, cuando nos hemos unido hemos hecho frente a los grandes problemas. Estamos pidiéndole a Europa que se coordine, que coordine sus políticas, que se una, y mientras nosotros no nos miramos de frente. El empleo es nuestra causa común. Y por tanto, yo os digo, me comprometo a llamar a todos a un acuerdo para el empleo, a todos, a las CCAA, a los sindicatos y a los empresarios. A todos, a los partidos políticos, para que compartir objetivos, para sumar, para remar en la misma dirección porque sabemos los españoles, por nuestra experiencia, que cuando tenemos un problema y lo afrontamos juntos, entonces lo resolvemos. A todos, compañeros y compañeras, esa es nuestra gran causa. La causa nacional, que es la causa del PSOE en la próxima legislatura.

Déficit. Algo tengo que decir del déficit. El déficit, cuando es largo y continuado es malo, lo sabéis, muy malo. Ya sé que hay a quien le gusta el déficit. No lo rechazo, hay que utilizarlo, pero de forma continuada y excesiva es el final de la política. Cuando te sientas en un Consejo de ministros y tienes tantos intereses para pagar de la deuda, que no es más que la suma de los déficits anuales, entonces te quedas sin dinero, se acabaron las políticas sociales. Y desde la izquierda no podemos querer eso. Como decía Pepe Griñán, la autonomía de la política pasa por tener presupuestos que gestionar, por tener dinero que repartir, por tener causas que defender desde el Presupuesto del Estado. El déficit continuado y excesivo es muy malo, por eso hay que combatirlo y reducirlo. Y para eso hay que gestionar mejor los hospitales, las escuelas. Porque cuando gestionas bien un hospital sabes lo que estás haciendo, defender los derechos de los enfermos. Cuando gestionas bien una escuela o un instituto, estás defendiendo los derechos educativos del conjunto de los españoles. Gestionar bien, ahorrar gasto que no es eficiente. Hay gasto que lo es, que crea empleo, pero hay otro que no. Hay que ahorrar drásticamente, y decirle a los españoles que lo vamos a hacer y exigir a las administraciones públicas que lo hagan también.

Tenemos que hablar de ingresos. Ya sé que es un tema delicado electoralmente. Tenemos que decirle a la gente la verdad del modelo que proponemos. Es verdad que no vamos a proponer impuestos para las clases medias ni para los trabajadores, que ya pagan muchos, pero hay sectores sociales que sí pueden pagar más impuestos. Les vamos a pedir un esfuerzo selectivo, con un carácter finalista, para hacer algo.

Tenemos que hablar de fraude, que lo hay, mucho gran fraude en nuestro país, fraude fiscal, gran fraude fiscal. Tenemos que decirles a los españoles que uno de los mayores adversarios del estado de bienestar es el gran fraude fiscal, la gente que evade impuestos, que lo lleva a Suiza, Luxemburgo, a los paraísos fiscales. Tenemos que coordinar a quienes luchan contra el fraude fiscal, desde la Seguridad Social, desde Hacienda, desde la Policía, desde la Guardia Civil. Tenemos que crear una gran agencia para luchar contra el fraude, eso es lo que vamos a hacer. Y cambiar las leyes, si hay que cambiarlas, las cambiaremos. Decía José Luis el otro día, y es verdad, que yo había recortado los delitos. Me comprometí con los españoles, cuando me nombró Ministro del Interior, a que lucharía contra el crimen y bajaría los delitos y las faltas. Así lo he hecho. Pues hoy aquí me comprometo a luchar contra el gran fraude fiscal, a acorralarlo, y a terminar con él en la próxima legislatura. Supondrá más ingresos para el Estado.

La Sanidad es intocable. El debate sobre financiación de la Sanidad no es un debate económico, es un debate ideológico, muy de fondo, porque debajo de aquellos que una y otra vez dicen que la Sanidad es infinanciable, se esconde un modelo político, de sanidad recortada, de copago, de privatización. Es un debate ideológico. Cuando os dije el 9 de julio que no daría un paso atrás en la defensa de la sanidad pública, se me olvidó deciros que daré un paso adelante en la defensa de la financiación de la sanidad pública porque ese es el debate. Les tenemos que dejar sin excusas, si quieren copago que lo digan, pero no porque no tenemos dinero, si quieren privatización que lo digan, pero no porque no hay dinero. Hay que dejarles sin excusas, quitarles la careta. Eso es lo que vamos a hacer en esta campaña electoral con la sanidad.

Porque han llegado y se han puesto a la tarea: quirófanos, hospitales, operaciones… os suenan estas cosas, se han puesto a la tarea. Es cierto que en algunos sitios hablan de la herencia recibida y en otros… y en Madrid, en Valencia, no será en lugar de la herencia la querencia, que es una cosa un poco distinta.

Hay que obligar a las CCAA a gastar en sanidad lo que va para sanidad. Hay que obligarlas desde el Estado, y hay fórmulas para ello, y si no las hay, las inventaremos. Hay que hablar de la privatización, de los conciertos hospitalarios, que así se llaman, aquellas fórmulas que están empleando algunas CCAA para, se supone, hacer una sanidad más eficiente. Hay que recordar a la gente que tenemos memoria, que tenemos experiencia. Ya sabéis como acaba esto, dentro de uno o tres años, el gerente del hospital concertado va al consejero de turno y le dice: “consejero que no me llega, que no gano dinero, que esto es muy caro”. Y el consejero le dice “no te preocupes, te quito los crónicos”. Y al cabo de tres años, vuelve el gerente del hospital privado y le dice al consejero, “oye que sigo sin…”, y el consejero le dice “no te preocupes te quito los del cáncer”. Y así, cuando los enfermos que cuestan acaban en la sanidad pública, y los baratos en la privada, entonces no hay quien financie la sanidad pública. Entonces sí que estamos malos. Y a esto vamos a decir que no.

No me estoy inventando nada. O es que no os suena esas CCAA en las que los centros concertados están defendiendo esa política, que los centros concertados decidan los enfermos que reciben, y los enfermos que no quiere nadie se vayan a la pública ¿no os suena esto? Pues no, ni en educación ni en sanidad, no lo vamos a permitir.

La educación, la niña mimada del candidato. Veo que también de muchos. Educación, que es importantísima, no os voy a dar la vara más, con la educación, la sociedad del conocimiento… bueno, hoy no. Qué le pedimos a la educación, que forme personas, que forme ciudadanos, trabajadores, emprendedores, y a veces entramos en debates. Estamos haciendo un excelente programa para educación, que huye de las grandes reformas y entra en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo que cambia realmente las aulas, que no es el Boletín del Estado, es la relación de los maestros y los niños.

Vamos a hablar de lo que importa, de que cuando hablas con los empresarios y les preguntas qué necesitan del sistema educativo, te dicen cosas tan elementales como que la gente sepa comprender las cosas que lee, trabajar en equipo, hablar idiomas, acostumbrarse a trabajar con gente que vive fuera. Todo esto tiene que ver con el nuevo modelo. Vamos a hablar de los lenguajes en la escuela, el que se habla, el que se usa, de las matemáticas, el lenguaje fundamental, el de la informática, el inglés… vamos a hablar de todo esto, de la lengua. Yo tengo una experiencia. Me preguntan muchos amigos cuando estoy con ellos: tú que has sido ministro de Educación y secretario de Estado, ¿qué harías para mejorar el rendimiento escolar de mis hijos? Y sabéis qué les digo, siempre lo mismo. Media hora de lectura todas las tardes con ellos.

Queremos una educación que forje, que incentive el esfuerzo de los alumnos y reconozca el mérito, vamos a hablar una y otra vez de la igualdad de oportunidades.

Vamos a hablar de una educación que queremos que forje, que incentive el esfuerzo de los alumnos y reconozca el mérito.

Vamos a hablar de la igualdad de oportunidades. La sociedad del conocimiento es cada vez más importante. Las brechas económicas se pueden corregir, pero cuando acumulas desigualdad educativa, la llevas toda la vida.

Vamos a defender el trabajo de los profesores, que es muy importante. Su trabajo marca la calidad de la educación. Y vamos a decir que no se puede desde un poder público, desde un gobierno responsable y sensato no se puede denigrar al profesorado ni faltarle al respeto. Vamos a decir que es un disparate. O mejor, ¿sabéis qué vamos a decir? Que es una estrategia. Que la mejor forma de cargarte la escuela pública es denigrar a su profesorado. Es una estrategia, y no es la primera vez que se intenta.

¿No os acordáis de Madrid, del doctor Montes? ¿No os suena a lo mismo? Cuando se desprestigia al profesorado de la enseñanza pública, se está intentando desprestigiar la enseñanza pública. Cuando se desprestigia a los médicos, se está intentando desprestigiar la sanidad pública. Esa es la estrategia que no vamos a consentir.

Pensiones. Las hemos reformado por segunda vez en nuestra historia. La primera vez en el 85. Solitos. Hoy todo el mundo dice qué sistema de pensiones tan fantástico. Pero yo recuerdo aquella votación parlamentaria. Ahora lo hemos hecho acompañados, es verdad, en un ejercicio de responsabilidad de sindicatos y empresarios que tenemos públicamente que agradecer. Y no ha habido que esperar mucho tiempo para que esta ley se reconozca. Y cuando ahora me preguntan qué vamos a hacer con las pensiones, lo tengo facilísimo. Con las pensiones vamos a aplicar la ley. ¿Vais a recortar las pensiones? No, vamos a aplicar la ley. No depende de nada, vamos a aplicar la ley. Tenemos que defender esa reforma porque está pensada para que dentro de 20, 30, 40 años los españoles tengan garantizada su pensión.

Como tenemos que  continuar con la política de igualdad de oportunidades. Hemos hecho muchas cosas, José Luis, hemos hecho avances importantísimos. Pero hay todavía una realidad tozuda, una realidad que se resiste. Es cierto que es difícil cambiar hábitos y costumbres y las injusticias seculares que no se cambian en el BOE. Por tanto, cual vas nuestra política en relación con la igualdad entre hombres y mujeres: hacer política, seguir haciendo política.

Vamos a hacer lo contrario de Adolfo Suárez, que decía “voy a hacer legal lo que en la calle es normal”. Nosotros vamos a hacer normal en la calle lo que ya es legal en el BOE. Aplicar nuestras políticas.

Dejadme que acabe hablando un poco del mundo que vivimos, de la incertidumbre en la que estamos. También os dije el 9 de julio que teníamos que recuperar el prestigio del futuro. Que cuando el futuro parece negro es como cuando se implanta el descrédito de la política,  y es que está ganando la derecha. Solo la derecha se puede permitir el lujo de ver el futuro como algo malo, como algo que mejor que no llegue. Solo la derecha se puede permitir el lujo de decir que la política no vale para nada.

No podemos entrar en ese juego. Nosotros tenemos que vencer la incertidumbre, el miedo que lo hay, y abordar el futuro con optimismo. Y si miramos al siglo XX veremos que tampoco hay tanto para echar de menos. Las guerras que casi destruyen el mundo, dos tercios de la humanidad con hambre, las persecuciones racistas, la desigualdad de la mujer. Hay muchas cosas que abandonar del siglo XX. Solo tenemos que defender una: el Estado social. Eso lo tenemos que llevar al siglo XXI para fortalecerlo, pero el resto no hay que mirar atrás con nostalgia.

Dicen los agoreros que cualquier tiempo pasado fue mejor. Yo me niego a aceptar esa premisa, me niego. Por tanto no busquéis en mí ni resignación, ni nostalgia ni melancolía. No busquéis ninguna de estas tres cosas. Al revés, dejadme que os explique cómo lo veo.

Nunca lo hemos tenido tan cerca. Porque estamos viviendo, es verdad, un cambio global, un cambio vertiginoso, un cambio profundo que se basa en una cosa fundamental que es el conocimiento. El conocimiento, que a diferencia de otros cambios en el mundo, se puede democratizar. No van a crecer los países ahora porque acumulen capital, petróleo, materias primas o ejércitos. No. Van a crecer porque sepan más. Los fuertes no van a ser los más poderosos, no. Los más fuertes van a ser los que más sepan.

¿Veis un mundo más cercano a nuestros principios que este?

No podemos tirar ahora la toalla. Esta es nuestra revolución. Este es nuestro cambio. Porque el conocimiento llama a conocimiento, no se agota. Porque el conocimiento se democratiza. Nunca ha habido un cambio en el mundo que gire alrededor de algo más democratizable, más repartible, como es el conocimiento. Este es nuestro cambio, ¿os dais cuenta? Este es nuestro cambio.

Por eso os hablo una y otra vez de la igualdad de oportunidades, porque es el paradigma de un mundo más justo. Y las cosas no tienen porqué ser así. Las cosas pueden ser así o no en función de quién dirija los destinos del mundo, de Europa, de nuestro país. Las cosas no tienen porqué ser así, pero las cosas pueden ser así.

Los que hemos pensado en crecer repartiendo nunca hemos tenido más fácil a la mano para repartir, porque no es un bien escaso. Al contrario, es un bien que se produce, y se produce y se produce.

Este, compañeros y compañeras, este es nuestro cambio. Y lo tenemos que empezar el 20 de noviembre. Aquí os vengo diciendo toda la mañana no es igual quién gobierna aquí, en Europa, en el conjunto del mundo, y, por supuesto,  en los Estados Unidos. Claro que no es igual.

Y es verdad que estamos ante un cambio que puede ser hacia un mundo mejor, más justo más democrático, más igualitario, más sensible. Pero no tiene porqué ser así, depende de quién gobierne. Por tanto esta es nuestra batalla, hoy y  mañana.

La de hoy es la del 20 de noviembre, y la tenemos que dar. La tenemos que dar confiando en los ciudadanos, que son maduros, que saben que son ellos los dueños del voto, y que van a votar lo que quieran. Van a ser los españoles los que decidan quien gobierna, no aquel que se atribuye los votos. No, los votos no son de nadie, son de los ciudadanos. Decidirán libremente ellos. A ellos es a quien tenemos que dirigirnos. Su confianza es la que tenemos que merecer. Ese es el trabajo que tenemos que hace los próximos cincuenta días. A ellos tenemos que dirigirnos.

Hay muchas encuestas, muchas opiniones, algunas se han vertido desde aquí. Os voy a dar la mía. Al final, os decía, los ciudadanos deciden, y puede ser que ganemos o que perdamos. Pero os voy a decir lo que voy a hacer.

Yo no me voy a dejar ganar, no me voy a dejar ganar. Ni vosotros os vais a dejar ganar. No me voy a dejar ganar.

Os voy a decir más. No nos van a ganar en ganas de ganar. Jamás nos van a ganar en eso, en ganas de ganar. Nosotros tenemos algo muy importante. Confiamos en los españoles, somos el partido que más confía en los españoles. Somos el único partido que es capaz de decirles a los españoles que vamos a seguir adelante con justicia, con modernidad. Tenemos un gran problema, el empleo. Tenemos una gran ambición, la igualdad. Y tenemos un gran aliado, el cambio, compañeros, el cambio es nuestro gran aliado.

Adelante, adelante. Lo podemos conseguir.

Anuncios

Acerca de felixlavilla

Félix Lavilla Martínez, maestro, tengo mi destino en Soria. He sido Diputado del PSOE en la X Legislatura en el Congreso por la provincia de Soria y anteriormente senador, con la responsabilidad de portavoz del Grupo Socialista en el área de Industria, Comercio y Turismo

Publicado el octubre 4, 2011 en Uncategorized y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: